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a ú n n o .

6 ene 2020
3 min de lectura

Creo que un día te soñé,

soñé que estábamos juntos como hace tanto ya no.

Si existieran los viajes en el tiempo,

tomaría uno de regreso a ti,

pero tal vez no me he dado cuenta...

Si no estás a mi lado,

los días se vuelven más grises, más duros, más oscuros;

siento como la tristeza me invade vagamente,

como todo lo que construimos se va derrumbando y se convierte en algo vacío,

veo como se vuelve en un sueño olvidado por ambos,

así como nos hemos olvidado nosotros.

He fingido que te he dejado de amar,

me quebré en mil pedazos esperando volver a estar completa contigo,

pero en realidad era conmigo;

y es que para olvidarte no tenía que pedirle permiso a tu corazón,

sino al mío.

Dicen que las heridas sanan cuando ya no hay dolor ni tristeza,

pero muchas veces pienso que llegué a un punto en el que el dolor

se vuelve tan constante que ya ni siquiera pesa.

Te recuerdo por los buenos momentos que me diste,

todo eso que vivimos juntos,

por cada abrazo, cada caricia,

por cada "te amo" que me regalabas.

Gracias por no solo decirlo,

sino por sentirlo y demostrarlo.

¿Qué si te echo de menos?

Te extraño desde ese 27 de marzo cuando todo terminó.

Te extraño hace tanto que mis manos no te recuerdan,

mis labios han aprendido a vivir sin los tuyos,

nuestras mentes son superfluas,

al igual que nuestros corazones.

Quisiera que no me dolieras tanto,

al menos no así.

Me gustaría vivir nuevamente nuestra historia de amor,

volver a sentir todo lo que nunca antes había sentido,

pero sentirlo contigo,

porque de entre tantas personas te habría escogido a ti.

Creo que si enamorarse fuera sencillo,

todos lo estarían, (y lo estuvimos).

Porque nos resultó más sencillo querernos sin importar nada,

vivir, pero vivir juntos

aunque haya sido solo un momento,

pero fue nuestro momento.

No te digo "adiós" porque realmente no sé si te veré de nuevo

y es que hay cosas que se extrañan más fácilmente que otras.

Al deletrear tu nombre sentí tantos espacios vacíos qué me perdí en ellos,

pero nunca volviste a buscarme,

me perdí tanto que no encontré el camino de regreso,

solo de salida.

Ni el miedo ni los "te extraño" me hacen escribirte,

es el amor y el perdón los que me hacen recordarte.

Te fuiste físicamente, pero mentalmente te tengo presente.

Fuiste esa canción que canté por meses

y ahora cuando la escucho ni siquiera recuerdo la letra.

Cuando te tengo de frente no sé muy bien qué decirte,

difícil es hablar cuando las palabras nos bastan

y los sentimientos sobran.

El amor no se trata de excusas,

pero tú fuiste la mía.

Nunca me había sentido tan feliz como cuando estuve contigo

y te lo agradezco.

Disfrutamos del viaje,

durante el transcurso decidiste bajarte en una parada diferente a la mía,

pero quise seguir adelante esperando coincidir de nuevo y no te vi más.

Lo que pasa es que ya me cansé de estar buscando lo que definitivamente está perdido,

pero de amor se aprende y de desamor se vive.

Los nudos a la garganta no me dejan respirar,

la ansiedad hace que te vuelva a escribir,

que te vuelva a buscar,

hacen que mis latidos vayan a mil por hora,

pero no busco excusas ni soluciones,

solo que salgas de mi cabeza y de mi corazón.

Las mañanas se sienten frías sin tu mensaje de "buenos días",

pero no los extraño más;

aunque me haya prometido no llorar,

no me ha ido muy bien,

pero he aprendido a estar sin ti.

Te quise querer hasta la eternidad y no lo permitiste,

pero te quise.

Tuve que aprender que no todo lo que queremos será lo que tendremos

y que todo lo que tenemos no será para siempre.

La peor parte de volver a saber de ti

es que todavía me sigo enamorando todavía más,

sigo encontrando un millón de razones para seguir contigo.

Lo mejor que pude hacer en mi vida fue haberme equivocado contigo,

pero lo que la mente quiere no es lo que al corazón le conviene.

Quisiera poder olvidarte,

poder sacarte de mi vida,

cómo tú lo hiciste hace tanto,

Te pido perdón por las cosas,

perdón por todas las veces que me excedí,

perdón porque las disculpas me salen mucho mejor sobre papel

y en especial, por haberte perdido.

Desde aquí te agradezco el amor que un día me diste,

las caricias y los detalles,

gracias por estar conmigo cuando más lo necesité.

Gracias por permitirme ser parte de tu vida,

por poder saber cómo había sido cada uno de tus días,

por apoyarte en los peores momentos

y poder darte los mejores...

Porque lo intenté, luché, supliqué y pedí.

Ojalá y un día pierdas el orgullo y no el amor,

porque podría ser el verdadero.

Sin importar las palabras, las frases,

los poemas o los besos,

aúno no me quiero despedir.

- andrea ignacio



 
 
 

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