e x t r a ñ á n d o t e .
hoy no veía tan claro.
las luces se encendían y apagaban simultáneamente,
las aves cantaban sin parar,
una y otra vez.
el día iniciaba como de costumbre,
sin parar, pero llegaba al punto de parar,
terminar y darle un nuevo inicio.
las cosas iniciaban,
cambiaban o se movían.
pero yo seguía siendo la misma.
seguía siendo y estando igual que antes.
sentía mis manos estar frías,
mi cabello despeinado como de costumbre,
mis zapatos no tan impecables,
mis planes llevados al aire
y el corazón herido.
buscaba nuevamente la razón de mi día.
movía mis papeles,
escribían mis manos una nueva historia
pero sin el final feliz.
soñaba que corría ligeramente entre un campo de flores,
me perdía, me rozaba entre la hierba
solamente para sentirme libre una vez más.
para sentirme ella.
esa chica que conociste inesperadamente.
creía pensar miles de veces que el inicio de
algo era el inicio de un todo,
que el hola era la pieza importante
pero íbamos los dos.
te digo que la pieza de arte de este poema
no son las letras sino el sentimiento.
la pieza de arte nunca fueron los besos sino los personajes,
tampoco lo fueron las intenciones de citas sino el café.
también quiero decirte que aprender a ver es lo secundario,
de aprender a querer es a alguien más
y de valorar, todo lo que no tenemos tan presente.
he perdido mi tiempo extrañándote y aún más,
fingiendo que no lo hago.
hoy día estoy más tranquila, no tan feliz como de costumbre
pero tranquila.
las canciones no me quiebran tanto,
pero quién supera la ruptura de confianza, amor
y esperanza a poco tiempo.
si de confundirme es, llevo haciéndolo contigo
desde hace bastante tiempo ya.
pensándote sin que me pienses,
queriéndote sin que me lo pidas y
extrañándote sin tener que hacerlo.
llevo escribiéndote sin darle dedicatoria,
escondiéndome sin esperar la salida,
quedándome a ver el final sin que haya uno precisamente.
minutos, meses y años, cifras valorativas de tiempo
sin que cuenten las lágrimas que mi corazón
ha derramado a tu causa.
las medidas nunca son medidas si tomamos
impulsos decisivos e inesperados en los inicios
de trágicos finales.
el correr nunca es correr si decidimos volar en
camino incorrecto hacia una decisión
efímeramente acertada.
y olvidar nunca es olvidar si esperamos cada
fin de mes un recordatorio de perdernos
sin encontrarnos al vacío viento
de querer quedarnos.
si de seguir extrañándote se trata, hay alguien
que constantemente visita esa página,
pero si de quedarnos ahí es,
no soy yo la que recurre a esas memorias.
seguir sin esperar, llorar sin correr y extrañar sin querer.
pero sigo extrañándote.
- andrea ignacio




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